Publicado el 14 Junio 2018
Por Arvinderjeet Kaur

Muerte y Duelo - Parte II

¿Cómo vemos la muerte?

¿Qué pensarían si de pronto se nos ofrecieran la oportunidad de ser inmortales?

Muchos nos hemos preguntado acerca de esa posibilidad, pero casi nadie desearía permanecer en este mundo por los siglos de los siglos. ¡No tendríamos la oportunidad de descansar!

Sin embargo, la mayoría de los seres humanos nos rehusamos a desaparecer como el polvo, una vez que finalice nuestra existencia. La inmortalidad que deseamos es en un sentido mucho más trascendente y difícil de concebir pero común a todos los seres humanos: La vida después de la muerte.

Las distintas culturas han procurado explicar su concepto del “Más allá”, un mundo superior al que se llega cuando se deja de existir en este mundo. Así, la muerte se convierte en un concepto totalmente relativo, distinto para cada cual...

A través de los siglos hemos guardado un respeto hacia la muerte y hemos creado un número infinito de ritos en su honor. Así se busca acompañar a los muertos a su destino y ayudar a resignarse y sobrellevar la pena a los deudos del difunto.

¿Pero realmente qué nos depara la muerte?

Las religiones han sido el factor que más define la idea que cada cultura tiene de la muerte. El Budismo, por ejemplo, tiene como idea fundamental el encuentro del hombre consigo mismo. Para ellos deberá morir varias veces, es decir, reencarnará hasta conocerse lo suficiente para Ser y llegar a un estado de Gracia o de tranquilidad espiritual (Nirvana). La muerte es tan solo una especie de sueño que trabaja en forma de meditación, un proceso de perfeccionamiento para que al regresar al mundo puedan ser mejores que en su vida anterior.

En la religión Católica se fomenta el amor y la misericordia hacia el prójimo y al llegar a la muerte, el ser humano experimenta emociones ambivalentes: el dolor e impotencia por la pérdida del ser amado frente a la esperanza de un mundo carente de sufrimientos. La muerte es solamente la continuación de la vida, donde la vida, donde el espíritu abandona el cuerpo para alcanzar la felicidad eterna.

Versículos Bíblicos

Salmo 23:4 Aunque ande en valle de sombra de muerte, no temeré mal alguno, porque tú estarás conmigo. Tu vara y tu cayado me infundirán aliento. Ciertamente el bien y la misericordia me seguirán todos los días de mi vida, y en la casa de Jehovah moraré por días sin fin.

Juan 14:1 No se turbe vuestro corazón. Creéis en Dios; creed también en mí. En la casa de mi Padre muchas moradas hay. De otra manera, os lo hubiera dicho. Voy, pues, a preparar lugar para vosotros. Y si voy y os preparo lugar, vendré otra vez y os tomaré conmigo; para que donde yo esté, vosotros también estéis. Y sabéis a dónde voy, y sabéis el camino.

Filipenses 1:21 Porque para mí el vivir es Cristo, y el morir es ganancia. Salmo 115:15 Estimada es en los ojos de Jehovah la muerte de sus fieles.

Apocalipsis 14:13 Y oí una voz del cielo que decía: "Escribe: ¡Bienaventurados los muertos que de aquí en adelante mueren en el Señor!" "Sí," dice el Espíritu, "para que descansen de sus arduos trabajos; pues sus obras les seguirán."

Corintios 5:6 Así vivimos, confiando siempre y comprendiendo que durante nuestra estancia en el cuerpo peregrinamos ausentes del Señor.  Porque andamos por fe, no por vista. Pues confiamos y consideramos mejor estar ausentes del cuerpo, y estar presentes delante del Señor.

Juan 11:23 Jesús le dijo: Tu hermano resucitará. Marta le dijo: Yo sé que resucitará en la resurrección en el día final. Jesús le dijo: Yo soy la resurrección y la vida. El que cree en mí, aunque muera, vivirá. Y todo aquel que vive y cree en mí no morirá para siempre. ¿Crees esto?

En China: Las tradiciones Taotista y Confucionista tienen una perspectiva completamente diferente de la muerte. Para estas culturas resulta ser un acontecimiento en el que, además de llorar y guardar luto en señal de amor y respeto al difunto, se celebra un festejo en el que también cabe el gozo, pues se muere para renacer y entrar a una nueva vida. Llegan al funeral vestidos de blanco, el color de la muerte. A lo largo de la procesión

En México: Todos conocemos las tradiciones en las que, en cierta época del año los muertos regresan para convivir con los vivos. Para ello se erigen altares para recibir a los que nos visitan en espíritu para degustar su comida favorita, colocando fotografías, velas, flores, incienso... Todo para que se sientan como los vivos, que no extrañen los placeres del mundo que han dejado y para que los de este lado los sientan más cerca. Es una celebración en la que se mezcla el luto con el color de las flores y el papel picado, el dolor con la fiesta y el humor. A la “Calavera” se le hacen bromas esperando caerle bien. Que se divierta y no regrese en mucho tiempo.

El Sikhismo: Para un Sikh, la muerte es la reunión con el Amado Creador, es un momento de alegría, porque el alma lo ha añorado desde que se separó de Él. Sin embargo, como seres humanos sentimos tristeza por la pérdida de alguien a quien cuidamos y amamos. El tiempo de la muerte es una oportunidad para reexaminar y reafirmar nuestra fe y aceptación de la Voluntad de Dios. Para un Sikh esta vida es una constante oportunidad de vivir en constante unión con el infinito.

Har Charn Kaur Coordinadora área capacitación

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