Publicado el 04/04/2022
Por Arvinderjeet Kaur

Respiración y Apego

 Por Dyal Bani Kaur Psicóloga e Instructora de Kundalini Yoga

Te has dado cuenta de que cuando estamos agitados, tenemos miedo, tristeza, rabia, etc. nuestra respiración es diferente.

De hecho, ¿Cómo estás respirando ahora?

Pues bien, la respiración nos puede describir instantáneamente como está nuestro estado emocional, e incluso nuestro estado físico.

En mi caminar como Psicóloga e instructora de Kundalini, una de las principales herramientas, para regulación emocional, que utilizo es la respiración, y siempre tiene excelentes resultados en distintas problemáticas.

Hace unos días alguien me preguntaba cómo se puede soltar ciertos apegos, no beneficiosos, con la respiración. ¿Se puede?

Para responder eso, primero debemos entender como fueron mis primeros vínculos de apego, que consecuencias tuvieron y de ahí, será más fácil soltar todo aquello que no nos hace bien.

¿Qué es el apego?

El apego casi siempre se define como un vínculo. Un vínculo afectivo que desarrollamos con personas significativas en nuestra vida desde nuestra primera respiración. Hay muchas teorías al respecto del apego, en este caso mi enfoque, relacionado a la teoría de John Bolwby (psiquiatra y psicoanalista infantil), busca encontrar que tipo de apego tuvimos en los primeros años de vida y por ende cual sería la consecuencia en la adultez y desde ahí como nos relacionamos con todo.

Existen distintos tipos de apego:

Apego seguro

En este tipo de apego el niño se siente seguro, querido, aceptado y valorado. Lo que nos da como resultado, personalidades adultas independientes, sin miedo al abandono, desamparo y una sana capacidad de relacionarse y gestionar sus emociones.

Apego ansioso y ambivalente

Los niños se relacionan con un apego ambivalente, es decir sus cuidadores a veces están y otras no, lo que les genera inseguridad, angustia y sobre todo ansiedad. La personalidad adulta con este tipo de apego infantil se puede caracterizar por estados ansiosos y de angustia constantes, miedo a las separaciones, a no ser amado por la pareja y problemas con los vínculos afectivos en general. Este tipo de apego muchas veces tienen como resultado dependencia emocional.

Apego evitativo

Los niños con apego evitativo han normalizado que no pueden contar con sus cuidadores, lo cual les provoca sufrimiento y tristeza. Para “sobrevivir” entonces ellos dejan de esperar un vínculo y evitan cualquier contacto con quién le provoque estas emociones, y se enfocan en jugar, reír, otras cosas, escondiendo de manera perfecta el dolor por falta de cercanía.

Este tipo de apego hace que en la edad adulta se evite las relaciones demasiado cercanas, intimas y profundas. Además, parecen fríos y distantes.

Apego desorganizado

Es una mezcla entre el apego ansioso y el evitativo en que el niño presenta comportamientos contradictorios, inadecuados, inseguros, con impulsividad, explosividad, y dificultad para manejar sus emociones.

Esto debido a que los cuidadores han sido negligentes, contradictorios, pudo existir abandono, conductas negativas, etc.

En adultos, son personas contradictorias, con dificultad para relacionarse correctamente (aunque solo buscan ser amados), impulsivos, explosivos, con ira, frustración y nula capacidad de autorregulación emocional.

Luego de ver los tipos de apego, la invitación es que podamos auto observarnos para ver cual se acerca más a nuestro comportamiento, para luego saber que es lo primordial para trabajar.

Una buena noticia, es que todo esto es posible transformarlo, el que no hayamos tenido un apego seguro en nuestra niñez no quiere decir que estamos condenados a ser de acuerdo con las otras descripciones, para nada. Todo lo podemos transformar, nuestra psiquis es tan maravillosa que nos permite sanar aquellas memorias dolorosas, de frustración o lo que sea, incluso cuando no las recordemos conscientemente. Y es ahí donde volvemos a la respiración y el yoga.

Cuando trabajamos en procesos terapéuticos para cambiar estos resultados emocionales, nos enfocamos en aprender a regular la respiración y de esa forma ayudar en el proceso de auto regulación.

Por ejemplo, sin me he identificado en que uno de los resultados del apego en mi infancia es la ira, entonces trabajaremos en practicar un ejercicio de respiración o pranayama que nos lleve a la calma, tranquilidad y sosiego. Trabajar esta emoción, nos permitirá soltar todo aquello que la estimule y por ende no nos hace bien.

Pero en cambio, si el estado es depresivo, en paralelo al proceso terapéutico, trabajaremos con una respiración que active. De esa forma también me ayudo a soltar ciertas limitaciones que me impiden sanar.

Recuerda que existen muchos pranayamas y tipos de respiración que te pueden ayudar a generar cambios, sin embargo, siempre es recomendable que frente a estados anímicos complejos busques ayuda profesional.

Aquí te dejo los tres tipos de respiración y/o pranayamas que más utilizo en mi trabajo con excelentes resultados.

  1. Respiración Diafragmática

Para crisis de pánico, angustia, ansiedad, miedo, falta de sobriedad, principalmente (aunque este tipo de respiración te ayuda en todo)

  1. Nadi Sodhana

Ayuda a equilibrar los hemisferios cerebrales, equilibra el estado de animo, aporta claridad, y disminuye síntomas depresivos.

  1. Sitali Pranayama

Es una respiración refrescante que ayuda a calmar la ira o rabia, ayuda a calmar la mente. Baja la temperatura del cuerpo.

Sat Nam

Dyal Bani Kaur

 

 

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