Publicado el 10/07/2022
Por Arvinderjeet Kaur

Inclinarse por Humildad para Transferir Prana

Extraído del Manual 21 Etapas de la Meditación por Atma Kirtan Singh en servicio para APKY Chile

POSTURA: Siéntate en Postura de Roca, sobre tus talones, con la columna recta. Posa las palmas sobre el piso al lado de tus piernas. Ellas deben estar completamente relajadas a lo largo del ejercicio.

MANTRA: Akal Sat. Akal significa más allá de la muerte o inmortal. Sat es la existencia, lo que realmente es. Akal Sat es la existencia inmortal o la verdad imperecedera. Este canto es una meditación sobre el infinito que está más allá de la forma y dentro de cada forma. Es el flujo constante de la existencia y la gracia. El sonido de Akal es aproximadamente el doble de largo que el de Sat. Sat es recitado con un enfático y fuerte tirón del Punto del Ombligo.

MOVIMIENTO: Comienza un firme movimiento de inclinación. Las manos permanecen relajadas con las palmas sobre el suelo a medida que tu torso se mueve hacia arriba y abajo.

Canta el sonido Akal mientras tu frente toca el suelo. La A de Akal inicia el movimiento hacia abajo; Kal completa el movimiento hacia adelante, finalizando cuando el Punto del Entrecejo toca la tierra. El sonido Sat se canta mientras te sientas, metes para adentro el Punto del Ombligo y elevas ligeramente el pecho.

OJOS: Los ojos están cerrados y girados hacia arriba en Shambavi Mudra, y focalizados en la raíz de la nariz mientras te inclinas hacia adelante. Cuando te levantes abre bien los ojos, mirando directo hacia adelante, mantén tu percepción y proyección desde el Punto del Entrecejo.

VISUALIZACIÓN: Visualiza un enorme sol blanco directamente frente a tu Tercer Ojo. Aunque el sol no es de ese color, visualízalo de esa manera. Construye el brillo de manera que se convierta en una luz infinita, igual a trillones y trillones de soles. Imagina esto al nivel del Punto del Entrecejo. A media que te inclinas hacia delante, siente la tierra como una cosa muy pequeña, sagrada y dulce, dentro de la luz infinita. Inclínate con la confianza de un niño que espera y acepta que todos los recursos le sean dados.

TIEMPO: 11 minutos.

PARA FINALIZAR: Inhala profundamente y siéntate derecho. Suspende la respiración con los ojos cerrados. Mira más allá de la brillante brillantez del sol a través del Tercer Ojo. Gira los ojos hacia arriba suavemente. Proyéctate hacia esa luz sin límites; disuélvete y deja que la luz infinita te bendiga, te sane y te llene. Mientras exhalas lentamente, contrae el ombligo y siente la energía fluir a través de tus manos. Ellas vibrarán con la liberación. Repite esta visualización; contrae la columna fuertemente y enderézala, mientras ves la luz y la penetras. Haz esto un total de tres veces. Luego siéntate y respira lentamente. Concéntrate en proyectar el flujo de la energía sanadora a través de tus manos. Desde la luz infinita a través de ti, hacia cualquier cosa que necesite ser elevada y curada.

Consejos para la Práctica y la Maestría

Cuando entras en el ritmo de esta meditación reverencial es notablemente extática. Se necesita un poco de práctica para lograr que los ojos se cierren y abran en una sincronía exacta con la inclinación y el canto. Una vez que logras esto, cambia tu foco al sonido mismo. Nota como cambian el sonido, la visualización y la sensación de prana en tu campo de energía. Hay un pulso de energía. Al principio puede ser que te esfuerces demasiado para crear un efecto. Gradualmente vive con la energía como un testigo y deja que tu humildad ante la luz infinita aumente el flujo. Una vez que puedes no hacer nada, todo fluye.

La práctica y perfección de este kriya pueden sanar como si fuera a través de milagros. Se dice que si alguien se pusiera a perfeccionar esto por tres años, podría volver los muertos a la vida, sanando a aquellos que no tienen esperanza. Cuando tienes tiempo, como trabajo en casa o como práctica personal, extiende esta práctica sanadora. Hazla con un compañero/a, cambiando los roles y practicando la sanación kundalini a través de la transferencia de praana. Pone tus manos hacia la persona que quieres sanar. Estabilízate en el sol. Siente la vibración a través de las manos y calma y suaviza el espacio de esa persona. Deja a la luz sanar. Medita en el mantra milagroso: Guru Guru Wahe Guru Guru Ram Das Guru cantado cinco veces con la exhalación.

Revisa aquí la meditación en PDF

 

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